¡APRENDE A COMUNICARTE CON TU HIJO!

El ser humano, por naturaleza es social: “No sólo la vida social es idéntica a la comunicación, sino que toda comunicación (y por tanto toda vida social auténtica) es educativa” (Dewey, 1916)

En la comunicación, existe una intencionalidad de influir en el otro, de ahí su connotación educativa y su gran importancia.

A lo largo del desarrollo, los niños aprenden a comunicarse incluso antes de aprender el lenguaje que les permitirá hablar con los demás. Pero, ¿cómo aprenderían a comunicarse si no es mediante la propia comunicación?. Esto nos hace ver, la inmensa importancia, no sólo en el desarrollo fisiológico y racional del niño, sino en el desarrollo de su personalidad, sensibilidad, e incluso, hasta para su forma de ver y enfrentar la vida.

Es curioso, como en muchas relaciones, se echa la culpa de los problemas a “la falta de comunicación”, pero esto es algo que no sólo sucede en una relación de pareja; sino que es una realidad en una relación con hijos.

Siempre estamos dispuestos a mandar, exigir, a decir lo que pensamos, sentimos, a decirle al niño/a lo frustrados que nos tiene, las preocupaciones que nos da, o lo inmensamente mal que se porta. ¿Pero, estamos dispuestos a escuchar lo que tiene que decir? Probablemente en muchas ocasiones la respuesta es no, ya sea porque queremos hacer destacar nuestra autoridad o simplemente porque habla demasiado.

Pues bien, esto es un error de los grandes, y puede que sea el principal causante de todos los problemas que tu hijo te da.

Comunicarte con tu hijo no significa, bailarle una jota cada vez que lo pide, no significa no disciplinarlo; tampoco significa darle las explicaciones de todo y por todo lo que ocurre, no significa perder la autoridad y tampoco significa únicamente hablar…

La comunicación es una de las claves en el éxito de una relación entre padre-hijo, ya que permite crear un vínculo afectivo que va mucho más allá de una relación de sangre.

El problema, es que el ir y venir de la vida, generan prisas, gritos y situaciones que no nos dejan tiempo para escucharlos, y entonces, nos conformamos con imponer cuanto sea posible. En este punto es necesario que sepas, que esto solo te servirá por un tiempo, ya que cuando el niño sepa cómo saltarse tu imposición, lo hará. Y es aquí, donde vas a darte cuenta, que tu hijo tendrá mucho más valor en su futuro, no porque gracias a tu imposición no haya hecho lo que no quieres que haga, sino porque en tu comunicación con él, entenderá por qué no tiene que hacerlo.

Y es que para un buen desarrollo, necesitan comunicarse, necesitan expresar, necesitan explicar, necesitan mostra. Sin sentirse juzgados. Sin creer que como consecuencia de comunicarse va a obtener un castigo; esta comunicación os va a permitir solucionar muchos problemas de la mejor forma posible, pero también va a evitarle muchos problemas a tu hijo/a; y para ello, vamos a darte unos consejos:

  • Vigila lo que dices y cómo lo dices.

Hay un dicho que dice: “Habla tan fuerte lo que haces que no oigo lo que dices”. Esta es la perfecta afirmación de que no debes mandar mensajes contradictorios. La sonrisa, la mirada, la postura; nuestro lenguaje corporal, la comunicación no verbal es a veces más importante incluso que las propias palabras que salen por nuestra boca. Por lo que, si no quieres mandar mensajes contradictorios, sé coherente.

  • Escucha. Pero no una escucha pasiva, si no con todos tus sentidos; para él/ella es importante lo que está diciendo, es importante lo que tiene que comunicar, por lo que no sólo tienes que captar lo que pretende decir, sino ponerte en su lugar. Lo que se denomina como empatía, y esto es fundamental.

Ser empático con tu hijo, no está reñido con la firmeza y la autoridad, porque hay momento para todo.

  • Busca tiempo y espacio para fomentar esta comunicación. Dedicándole tiempo e incluso un lugar, se sentirá valorado, importante y muy querido.
  • Gánate su confianza. Una vez que consigues comunicarte, valora los hechos tal y como son, y ayúdale a sacar sus propias conclusiones, a establecer sus propios juicios sin juzgarle.

“La comunicación es la clave de toda relación humana. El amor y la franqueza son primordiales en ese proceso, pero también la seguridad, ya que, si la comunicación entraña algún peligro, la evitamos”

 

También puedes verlo —> https://objetivocastillalamancha.es/blog/aprende-comunicarte-tu-hijo

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