CONCENTRACIÓN EN LAS TAREAS

¡Ayuda a tus pequeños en su concentración!

En este post, os traemos algunos consejos y claves que os pueden ayudar a enseñar a vuestros hijos a adquirir hábitos y una concentración que permitirá una gran optimización de sus tareas.

¿QUÉ PODEMOS HACER?

Por un lado, todos sabemos que los niños hoy en día viven sobre-estimulados, por todas partes encuentran la “excusa” perfecta para descentrarse y dejar a un lado sus responsabilidades. Con esto, queremos dejar claro, que no defendemos la sobre carga de tareas en las escuelas, ya que todo con su medida es beneficioso, hasta que deja de serlo. Sin embargo, sabemos que tenemos que lidiar con ello, así que, ¿por qué no lo hacemos más llevadero?

Pues bien, primero hay que partir de la premisa de que cada niño es diferente, cada niño es especial tal y como es, y debemos aceptarlo.

De nada sirven las quejas de: “es que es muy lento”, “se distrae con nada”, “no es constante”, “se aburre” y un largo etcétera. Sea así o de otra forma, es especial, tiene sus tiempos, sus formas, sus características diferentes a cualquier otro, y una de las peores cosas que podemos hacer es decirle lo pesado que nos parece, lo tardón que es o lo poco inteligente que es por no hacer las cosas en un “cierto tiempo”.

Es interesante saber que cada vez se aprecia más la diferencia, ser novedoso, creativo y ofrecer algo que no tienen los demás, no sólo a nivel educativo, sino a nivel social y profesional; pero también es cierto, que cada vez se exige más de los niños, creando así una “versión invertida”.

¿Por qué decimos esto? Porque en vez de estimular y premiar la diferencia, lo especial de cada niño en su etapa de desarrollo como niño, fomentamos que sea lo más parecido “al mejor” niño de la clase,  que sea lo más eficiente posible empleando el menor tiempo pero queriendo que obtenga los mejores resultados, o peor, empleando todo su tiempo. Y cuando se hace mayor, le intentamos hacer ver lo importante que es que tenga sus propias ideas, que sea creativo y diferente a todo lo que hay (un poco tarde, ya que esa parte ya se desarrolló y poco podrá variar); en vez de fomentar esto en su niñez, y a medida que crece, ir enseñándole esa gestión de tiempo, esa eficiencia.

Y es que, la capacidad de atención o de focalización en una tarea, es una habilidad que va desarrollándose a medida que el niño crece, por ello, es muy probable que sientas que nunca tiene la suficiente atención cuando se trata de hacer tareas y estudiar; pero no te alarmes, porque lo puedes estimular, enseñándole de forma “indirecta” algunas técnicas para gestionar mejor ese tiempo de concentración y que cada vez sea más duradero.

EL ESPACIO.

El lugar donde va a realizar el estudio o las tareas, debe ser aquel lejano a las distracciones más fáciles, como puede ser la televisión, los juguetes y todo aquello que él relaciona con ocio. No quiere decir, que necesite una habitación exclusiva para estudiar, vacía, sino que no esté al alcance de su vista en ese momento; eso sí, ¡televisión fuera!. Algunos consejos:

  • Tapa los juguetes, guárdalos en un armario; nada de música con letra, porque desviará su atención.
  • Provéele de todo cuanto necesita para hacer las tareas, todo en un mismo lugar, con el objetivo de que no tenga que levantarse a menudo a por algo.
  • Un lugar bien ambientado en el que no asocie la hora de hacer tareas con “la hora aburrida” por un lugar aburrido.
  • Si le vas a dotar de un dispositivo tecnológico para que pueda buscar información y mejorar su aprendizaje, enséñale cómo hacerlo.
  • El lugar de estudio, conviene que sea siempre el mismo, ya que terminará asociando el lugar con la responsabilidad que conlleva, y su mente le dispondrá para ello cuando vaya a ese lugar a realizarlas.

 LAS TAREAS. Las excesivas tareas, el excesivo contenido de estudio o la novedad de los mismos, provoca muy frecuentemente estrés en los niños, dificultando con ello un aprendizaje más significativo y fácil, y por tanto, mayor necesidad de desconcentración para aliviar el estrés. ¿Qué podemos hacer?

  • Divide sus tareas en partes. Siempre es mejor que comience con lo más difícil para que el transcurso de la tarea le parezca más asequible. También podemos dividirlo en tiempos; 20 minutos de estudio, 5 minutos de descanso y 10 minutos de repasar lo aprendido, por ejemplo.
  • Siendo conscientes de que nuestros hijos están creciendo con una Tablet bajo el brazo, ¡podemos hacerlas nuestras aliadas!. Existen numerosas Apps que les permite repasar, aprender; vídeos interactivos, documentales, que le van a permitir guardar la información de forma más significativa; e incluso, podemos utilizar una aplicación de tareas o trabajo enfocado, en el que el objetivo sea por ejemplo que esté 20 minutos concentrado en hacer la tarea, y cuando se cumple el tiempo, es la propia app la que ofrece la recompensa que nosotros hayamos establecido con anterioridad; enseñándole cómo usar la aplicación, puede adquirir un importante hábito. Otra opción es descargar una aplicación en la que establecemos todas las tareas que tiene que hacer, el tiempo en el que las debe cumplir y así las completará con la ayuda de la aplicación y con la novedad y motivación que conlleva.
  • Fíjale siempre objetivos asequibles, es decir, no le propongas estar una hora completa continuamente concentrado, porque es algo bastante difícil e incontrolable para ellos; y cuya consecución sea cercana en el tiempo.

 MOTIVACIÓN.

Tu sabes que tiene que aprender y hacer esas tareas porque es básico y esencial para su vida, pero él no. Así que una forma de que lo hagan sin que recaiga en el aburrimiento y en el “a ver para qué quiero saber yo esto”, podemos valernos de la motivación.

¿Cómo les motivamos?

  • Ponle objetivos y metas, en relación a lo que vendrá después que termine la tarea. Ir al parque, ir a hacer algún deporte, llevarlo de paseo a alguna tienda de juguetes o simplemente ver una película con palomitas puede ser su motivación para conseguir el objetivo de terminar la tarea o estudiar.
  • Menos tiempo encerrado en casa con televisión, tablets o móviles y más tiempo socializando, jugando en un parque, observando, experimentando, conociendo la naturaleza, culturalizándose, etc.
  • Dale experiencias. Generalmente las actividades en esta etapa están orientadas al conocimiento de sí mismos, de los demás, al conocimiento de sus posibilidades de acción, la observación y experimentación de su entorno y la naturaleza; por lo que, proporcionarles experiencias, les ayudará a poner en relación lo que aprenden con lo que viven. Un ejemplo de ello puede ser llevarlo a un museo, enseñarle edificios históricos con su respectiva historia, llevarlo al campo a que conozca la naturaleza, los animales.
  • Recuérdale lo inteligente que es. Puedes poner en su zona de estudio frases que motiven su estudio, un planning con diferentes actividades que vais a realizar a lo largo del mes conforme vaya cumpliendo los objetivos, como ejemplo.
  • Fomenta la lectura. La lectura de cuentos y libros no solo acrecentará su imaginación, creatividad y originalidad, sino que le aportará cada vez un vocabulario más rico y extenso y una mayor comprensión, permitiéndole entender mejor las tareas, enunciados y exámenes.
  • Decora su zona de estudio. Pon sus dibujos, trabajos de clase, dale color al lugar, decorarlo juntos de vez en cuando, etc.

Todo lo que os proponemos, se encuentra bajo el fin de motivar al niño en la realización de sus tareas, en la adquisición de un hábito hasta que sea plenamente consciente de por qué tiene la responsabilidad de hacerlas, y de un aumento gradual de su concentración en ellas. Respetando siempre sus tiempos, su forma de aprendizaje y proporcionándole  ayuda a la vez que  autonomía.

Sabemos que todo esto requiere de un gran esfuerzo y dedicación, pero no es imposible. Así que, ¡Ánimo, mamás y papás, porque podéis con todo esto y más… y para ellos siempre seréis los mejores!

 

 

Be the first to comment

Deja un comentario