¿QUÉ PIENSAN TUS HIJOS/AS DE TU TRABAJO?

La mayoría de nuestros hijos, probablemente no sepan en qué trabajamos o a qué nos dedicamos, porque es algo que no entienden a la perfección y tampoco les interesa demasiado hasta que llegan a cierta edad.

Pero aunque ellos no sepan cuál es tu trabajo, si tienen una percepción, un pensamiento o sentimiento hacia ese trabajo en función de:

1-la percepción que tú le muestres acerca de tu propio trabajo, y 2-dependiendo del tiempo que te ocupe realizarlo.

Cuando aquí hablamos de trabajo, nos referimos a una profesión, que puede distinguirse de la palabra trabajo porque tiene unos matices más complejos. Una profesión debe estar aceptada como tal en nuestra sociedad; nos permite obtener una remuneración para ganarnos la vida; se realiza en unas determinadas horas laborables y necesita del reconocimiento como tal de una empresa, es decir, la profesión debe ser respaldada por una empresa. Sin embargo, el trabajo no tiene esos matices, todos trabajamos cuando hacemos algo, es por esto, que la labor de una madre no está reconocida como una profesión, si no como un trabajo durante las 24 horas del día.

Para hablar de este tema, es inevitable hacer referencia a los cambios, tanto de la sociedad, de la cultura, como de las personas. Las nuevas tecnologías de la información y la comunicación, indudablemente han dado lugar a la aparición de nuevas formas de trabajo y nuevas profesiones; los cambios culturales están dando lugar al cambio de las estructuras familiares, está aumentando la tendencia de llevarse el trabajo a casa, unido a la cada vez mayor tendencia a fusionar el trabajo y la vida personal, es decir, tomar una perspectiva de trabajo como “a way of life”, una forma de vida, entendiendo el trabajo como la necesidad de mejorar continuamente en él para que nuestra vida mejore, sea más plena, sentir más satisfacción, en vez de afrontarlo con una perspectiva vocacional equilibrada. Y como no, el aumento de valores postmateriales, que son aquellos que aparecen una vez satisfechas nuestras necesidades materiales primarias, como por ejemplo, la necesidad de reconocimiento, de aportar algo diferente a la sociedad, mayor interés por temas sociales, ambientales, etc.

Como todo, en esta vida, todo en su justa medida puede llegar a ser beneficioso; ¿pero cuál es el problema? El problema es que fusionar demasiado el trabajo con la vida familiar, provoca sentimientos y efectos negativos en los niños, hasta el punto de que tu hijo puede ver tu trabajo como “el enemigo”.

Los niños en su desarrollo necesitan tiempo, eso que todos decimos que no tenemos. Y no solo necesitan el tiempo para comer, o para que les acuestes o les bañes, necesitan tiempo para jugar contigo, necesitan de tu atención, necesitan sentir que estás para él antes que para el trabajo, puesto que es una persona de valor.

La falta de tiempo para dedicarles a los hijos debido al trabajo, causa en ellos sentimiento de “no pertenencia”; pueden sentir que no te importa, que no le quieres o no lo haces suficiente (tanto como el necesita), y por supuesto, puede tener su efecto en un mal comportamiento, en desinterés, baja autoestima, etc…Siendo su mayor deseo que sus padres tengan vacaciones, que tengan tiempo; recogiendo afirmaciones tales como:

“A mi papá le pediría que me fuera a buscar al colegio todos los días” (Ana, 7 años); “Que se pidiera un día para que no trabaje para que estemos un día en familia” (Rafaella, 9 años); “Que estudie conmigo más veces y que pase más tiempo jugando conmigo y que andemos en bicicleta” (Agustina, 8 años).

 “¿Qué le regalarías a tu papá? Fue la pregunta y entre las respuestas, muchas como éstas: “Un abrazo y unas vacaciones” (Alonso, 7 años); “Un paseo para toda la familia” (Agustina, 8 años). Y frente a ¿Qué le regalarías a tu mamá?, respondieron “Cariño, porque ella trabaja mucho y casi nunca puedo estar con ella” (Josefa, 7 años); “Unas vacaciones” (niño, 8 años)”.Obtenidas de una encuesta elaborada por Unicef y aplicada por el diario La Tercera sobre cómo perciben los niños a sus padres.

 

Por otro lado, encontramos también aquellos niños que perciben el trabajo de forma ambiciosa, definiéndolo como “la forma de ganar mucho dinero”. Esto no sale de su propia conciencia, sino de la propia forma en que los padres lo perciben, lo cual, puede desembocar en que tu hijo cuando sea mayor solo quiera trabajar en aquello que le de mucho dinero, dejando a un lado la vocación, que es lo que le permitirá hacer un trabajo de calidad y alcanzar un poco más la anhelada felicidad del ser humano.

El estrés del trabajo, o la forma en la que nos controlan en él, cuando sentimos que no aprecian nuestro trabajo, se produce frustración, y corremos el peligro de llevárnoslo a casa y aplicarlo de igual manera; dando lugar a demasiadas reglas, una educación demasiado estricta, llevar a los hijos a desarrollar las destrezas que nosotros realizamos en el trabajo, etc.

Sin embargo, no todo es negativo; el trabajo también aporta seguridad a los niños al no percibir demasiada necesidad en su casa, se beneficia del salario que aporta el trabajo, le ayuda a ver el mundo como un lugar menos “amenazador”.  Y algo muy importante, es que el ejercicio de una profesión fomenta la necesidad en los niños de formarse, prepararse y de querer el día de mañana ejercer también una. Les permite sentirse orgullosos de sus padres (siempre y cuando los padres estén orgullosos de su propio trabajo) y como consecuencia, una imitación de esas actitudes positivas.

En definitiva, tus hijos pueden estar percibiendo tu trabajo como la amenaza que le roba todo el tiempo a sus padres y que a la larga puede conllevar conductas y respuestas negativas; pueden percibirlo como la incesable sed de querer más y más dinero, para tener todo lo que se quiere; o puede percibirlo como la actividad que requiere que los padres estén unas horas ausentes, pero que permite tener cosas y hacernos más felices.

¿QUÉ PODEMOS HACER PARA UNA ACTITUD POSITIVA DE NUESTROS HIJOS HACIA NOSOTROS EN CUANTO AL TRABAJO?

 

Algunos tips o consejos que podemos usar, son cosas muy sencillas pero que pueden marcar una diferencia.

  • Despertar a toda la familia unos minutos antes todas las mañanas para desayunar juntos y compartir  tiempo antes de comenzar el día.
  • Por la noche, podemos sustituir la televisión por juegos de mesa.
  • Aunque estés cansado, aprovecha los días o ratos libres para sacarlos a vivir experiencias.
  • Nunca recompenses tu falta de tiempo con cosas materiales, te necesita a ti, no más juguetes.
  • Compartid aficiones, como ver fútbol, jugar a fútbol, baloncesto, pasear, recoger flores o aquello que sabes que le gusta hacer.
  • Hablar es la clave para conocer a tu hijo, para ayudarle y guiarle.

“El mejor legado de un padre a sus hijos es un poco de su tiempo cada día.”

Leon Battista Alberti

1 comentario en ¿QUÉ PIENSAN TUS HIJOS/AS DE TU TRABAJO?

  1. Este artículo nos aporta una perspectiva laboral adecuada para unos actores que creíamos secundarios, nuestros niñ@s. Todo ello acompañado de unos fantásticos consejos que nos retan como adultos en nuestra conciliación laboral-personal. Gracias Piña Colada Magazine.

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